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Un encargo de principio a fin

03 Jul

Todos los profesionales siguen algún método, estructura u orden de trabajo, es así como todas las pequeñas y grandes cosas que conocemos son lo que son hoy. Un científico, sigue un método que se adecúa a obtener la mayor cantidad de pistas que le permitirán deducir y explicar un suceso determinado; un investigador, seguirá algunas pautas que le ayudarán a obtener una conclusión. Y un artista también requiere de un método, aunque bastante distinto, es lo que le ayudará a entre otras cosas, definir su estilo y ser más eficaz a la hora de resolver un encargo.

No te debe sorprender que a veces empieces un proyecto personal y en el intentar llevarlo a cabo con cierta frecuencia, te veas desanimado a la mitad porque las ideas parecen huir de ti. O también, un cliente se acerca a ti con un encargo específico, pero la creatividad se te esfuma al momento mismo de tener claros los detalles del encargo.

El método es personal

Para un ilustrador es algo difícil llegar a definir cuál es su proceso de trabajo. Así como hay variedad de personalidades, hay variedad de formas de trabajar. Por eso la primera tarea para un ilustrador es comprender dónde empieza su proceso creativo.

Si bien, puedes inspirarte en cualquier cosa (esos extraños momentos de iluminación que hacen que aparezca una idea genial) no siempre tendrás la fortuna de obtener una idea genial de la nada. Muchas veces verás que tienes que “forzarte” a sacar algo de “alguna parte”, y tu gran duda es ¿de dónde lo saco?

Primero que nada debes comenzar por ti.

En el caso de un proyecto personal, la pregunta que reiteradamente debes hacer es: ¿Qué es lo quería decir? ¿Qué me motivó a hacer este proyecto?. Revivir el origen de nuestra motivación, puede reforzar nuestra creatividad, como un segundo, tercer, y enésimo empuje. Hace poco leí Persepolis, y a la mitad de la lectura pensé “Esta chica dice cosas interesantísimas, y es increíble que la temática sea casi únicamente su propia vida y sus experiencias, tal vez ella, mientras lo realizaba, se preguntó muchas veces ¿por qué estoy mostrando así mi vida? ¿porqué tengo necesidad de contar mi vida?”. Tal vez las autobiografías sean uno de los proyectos más llevaderos (siempre y cuando el pudor extremo no se interponga), pues el ser humano siempre tiene la necesidad de contar lo que está viviendo. Más aún, un artista, siempre tiene algo para decir.

La cosa se complica cuando es un cliente el que trae la idea (el concepto, al menos)… pongámoslo así: tienes que hacer que la salsa de tomate parezca la cosa más bella e interesante del mundo, e incluso, debes reflejar la imagen mental que el cliente tiene en su cabeza. Es normal que como dibujante lleguen a ti con temáticas que ni siquiera te emocionen, pero he ahí la magia.  Aún sin interés en el tema, sin emoción comprometida, el mismo desafío de hacer algo original y creativo ahí donde aparente no lo había, hará de ti un ilustrador exitoso.

Tus ideas (las soluciones a los encargos) no se accionan con el mismo botón siempre. Obsérvate, a veces te darás cuenta que hay melodías que te incentivan a crear o imaginar, o salir a un lugar, conocer cosas nuevas, compartir con amigos. Otras veces, un artista en particular, un escritor o un poeta, incluso otro ilustrador: que te hace suspirar con sólo ver sus magníficas obras. Personalmente, si algo me ayuda es tener una muralla al menos llena de recortes de artistas que me gustan, mezclados con bocetos míos, y artículos “cute” o curiosos, frascos (vacíos por lo general) y mis materiales a mano. Esto es un trabajo diario, es “alimentarte visualmente” con frecuencia, a diario deberías dedicar un momento para mirar tu alrededor, las cosas no ocurren hasta que te mueves. Si no puedes salir, pues, busca por internet cosas que no tengan relación entre sí, o mira una revista (de lo que sea) de ahí viene el asombro.

Referentes: “que se parezca a…”

Después de un tiempo, esto no te parecerá tan horrorizante. A veces los ilustradores y dibujantes nos descorazonamos porque cuando mostramos una obra de la que nos sentimos orgullosos o al menos satisfechos, alguien se acerca y nos dice “me recuerda a…”. Todos queremos ser originales y crear algo que jamás nadie ha visto, y que por dentro se digan “¡ojalá se me hubiera ocurrido esa idea a mí!”.

Hasta esas impresionantes innovaciones tienen un referente. Un referente es algo que mezclado con cientos de cosas más, te ayudarán a crear algo nuevo. Es así como… las experiencias sentimentales, la voz, colores psicodélicos y retratos de animales, dan como resultado las hermosas ilustraciones de Julia Pott. Piensa que además de lo que estas viendo, y la investigación que harás, están tus experiencias y tus gustos involucrados. De una u otra forma, todo lo que eres se reflejará en tus obras. Entre más conozcas tus referentes internos, mejor definirás tu estilo, y se te hará más fácil buscar referentes externos para siempre ir renovándote.

Afortunadamente, hay veces que el cliente llegará con una gama de obras posteriores que han utilizado su empresa o, imágenes de su propio gusto y te dirá “quiero que sea como esto”. Y te señalará o te describirá su idea. Procura siempre ver y hablar con el cliente en persona, así puede explayarse mucho mejor y quedan menos cabos sueltos respecto a su imagen mental. Lo desconcertante será si desean que hagas una copia de algo… Entre nosotros, siempre es mejor poder crear algo nuevo y creativo, sólo con algunas directrices, ¿no?

Otras veces, serás tú el que, una vez recibido el encargo, tendrá que recolectar una gama de referentes y presentarlos al cliente, para que él mismo pueda aclararse de su idea. Es un mal muy expandido en este y otros rubros, que el cliente no tiene bien claro lo que quiere. Piensa que es una gran oportunidad para inseminar la mente del cliente, por eso, lleva siempre trabajos anteriores tuyos, y algunas obras que te inspiren. También, si se trata de un proyecto de una empresa que lleve años haciendo encargos artísticos, busca obras anteriores, y la línea gráfica de la empresa.

Los referentes serán una especie de marco o lente que permitirá a tu creatividad proyectarse hacia la obra final. Te ayudarán a no salirte demasiado de la línea gráfica esperada, y a la vez explayarte en ideas conceptuales más potentes.

Quiero moestrarles un ejemplo de referentes para un encargo de un librillo, que me dio el cliente. La idea era que las ilustraciones estuviesen inspiradas en una canción llamada Sol de Invierno:

   

Bocetaje, primeras ideas plasmadas

Una vez tengas claro los referentes, y hayas hecho una investigación acerca de todo aquello que desconoces y que atañe directamente el encargo… puedes comenzar a tirar tus primeras líneas. Lo cierto es que el bocetaje y las ideas pueden comenzar a aparecer incluso cuando el cliente está explicándote de buenas a primeras el encargo. Otras no, te bloquearás, y pasarás días dando vueltas sin que venga un sólo trazo a tu mano.

Si esto te pasa, lo mejor que puedes hacer es comenzar a hacer líneas. Si eres de los que se asustan con superficies muy blancas, o te causa reverencia y crees que se ven mejor así pulcras, hazte el ánimo de “ensuciar” un poco el ambiente. Tal vez sea hora de ir a la librería y comprar hojas de colores, o de esparcir un par de manchitas de té alrededor de la hoja. A eso se le llaman “accidentes positivos” o “chiripazos”: los mejores efectos visuales se logran por meros errores o descuidos de oficio.

Hay dibujantes que harán docenas y docenas de bocetos. Esto es saludable en el sentido de que tendrás mucho para comparar, y antes de lanzarte a hacer algo definitivo (o aparentemente definitivo) estarás más seguro de lo que quieres lograr. También, a la hora de presentar al cliente “algo” del avance, podrás mostrarle uno o varios bocetos que reflejen tu idea, y en compañía de los colores, texturas, y técnicas que sólo están en tu cabeza (y que deberás explicarle con lujo de detalle), darán origen a la obra final.

Pero si no tienes la costumbre de hacer muchos bocetos, no te preocupes… tanto. A veces verás que con un par de bocetos logras lo que tenías en mente, y con eso te sentirás seguro. Esto agiliza el proceso. No obstante, intenta siempre dar algunas vueltas sobre tus ideas, para ver si surgen más. Hay un extremo, en el que sólo muestras uno de esos esqueletos de círculos y palos, y un par de rayas y pretendes que el cliente te entienda… eso es pedir bastante, tal vez en unos años cuando tu estilo y tu calidad sean reconocidos, puedes hacerle esa jugarretaal gerente de Coca Cola, pero antes de esto, es mejor que te asegures con convencer con una idea que también te ayudará a guiar tu ejecución posterior.

Siguiendo el ejemplo anterior, los bocetos que realicé estaban más inspirados en la canción (que debo haber escuchado decenas de veces) y sus “colores” que en los referentes mismos, poco a poco, el cliente mismo fue explicitando la imagen mental que tenía, terminando en el cuarto boceto:

La hora de la verdad

Antes de comenzar con el trabajo final, el proceso de bocetaje debe haber dejado a ambas partes conformes en cuanto a la imagen final que se pretende lograr. También en relación a los plazos, debes estar seguro de cumplir por tu parte con lo que “prometes”, y a la vez, el cliente cumplir con las suyas (entre otras, los pagos, y si tiene que enviarte alguna información que sea a tiempo y dentro de los plazos acordados).

Antes de ponerte a trabajar, dispone bien tu ambiente de trabajo. Mantente seguro de tener todo lo que necesitarás, o por lo menos, saber a qué hora cerrarán la librería y el supermercado (tendrás hambre súbita, te lo aseguro). Esas compras esporádicas de tinta o galletas, son una especie de snorkel que te dará aire cuando más sumergido te encuentras en el trabajo. Hay otras interrupciones que escapan a tu control, son inevitables e inesperadas, por eso, siempre intenta organizar tu tiempo antes de comenzar a trabajar. Lo que le dices al cliente que demorará (si te da la opción de negociación, claro) debe ser un poco mayor a lo que crees que será el tiempo que te tomará. Con la experiencia serás realista y pondrás plazos reales, pero al principio es normal subestimar o sobreestimar tu rapidez (y también, tu voluntad y concentración).

Recuerdo una charla donde un ilustrador estaba contándonos sobre un libro que debió realizar, se tomó más meses de lo programado, convenciendo a su cliente que ya estaba en marcha y faltaba poco… y cuando por fin puso manos a la obra, había olvidado el tamaño final de las ilustraciones. ¿Cómo le preguntas al cliente, luego de cinco meses, el tamaño del encargo, cuando se supone que ya tienes casi todo hecho?

Otra razón por la que desearás tener más tiempo (siempre) son esos accidentes.. como que te caiga tinta china o tu café sobre el dibujo… o que la impresora se dañe o se acaben los tonner. Dominar un poco de retoque digital hará maravillas en tu obra final, siempre que esta clase de accidentes ocurran.

Bueno, y cuando terminas la obra (o las obras), de seguro sabrás cuáles son los defectos de cada una. No te preocupes, por lo general no se notan, sólo las notas tú. Por eso siempre es bueno tener una gama de amigos (de esos que siempre están online), o familiares a los que mostrarle tu obra y preguntarle ¿qué entiendes del dibujo?. No te desanimes si alguno no lo entiende, pero si nadie lo entiende replantéate lo que has hecho.

Enviar al cliente el encargo final, a eso de las 2 de la madrugada, al principio serán unas de las experiencias más adrenalínicas que tendrás. Soñarás con el mail o la llamada de regreso que dirá “¡Me encantó! era exactamente lo que buscaba”, y tú, con satisfacción responderás “¡Genial que te haya gustado! (ahora págame)”, menos mal, sólo serán sueños, a nadie le gusta que le digan eso en paréntesis.

Aunque al principio es imposible evitarte esta experiencia, debes saber que si un cliente te buscó es porque ha visto lo que haces y confía en ti, y no lanzará tu obra por encima de tu cabeza enfurecido. Por mucho, te hará un par de correcciones.

Como el mundo no es rosa, y a veces te encontrarás con clientes exigentes, o algo más quisquillosos de lo común (o como, en su justo derecho, quieren exactamente lo que pidieron) a veces harán correcciones que parecen anular todo el trabajo anterior, y luego de un suspiro lanzas un “aquí vamos de nuevo…”. Muchas veces el trabajo digital es favorable en este sentido, pero en un trabajo tradicional, con acuarela, significa dedicar el mismo tiempo anterior a un proceso nuevo. Es importante que antes de comenzar a trabajar, dentro de lo posible, dejes en claro valores y números de correcciones. Y si ya en este punto no dijiste nada, con mucho tacto y franqueza, debes exponer lo que significará re-hacer un proceso luego de un trabajo ya terminado. Incluso, si el cliente decide no utilizar tu obra: “lo más correcto” es recibir una retribución de todas formas.

No todos los clientes son organizados y tiene las ideas claras, a veces tendrás que tratar con personas que son un poco dispersas, y otras muy estructuradas y “cuadradas”. Por eso los ilustradores somos participantes recurrentes a las Olimpiadas de la paciencia. Y por supuesto, cada uno tenemos esos “encantos”, que nos hacen tan especiales.

En este caso, el final, personalmente no me agradó del todo por no ser cercano a mis propios gustos, y también su similitud con los referentes. No obstante, el cliente quedó satisfecho y quiso añadir al encargo ilustraciones similares a la flor con lluvia de la esquina derecha.

 

 

 

Así, manteniendo el uso de texturas y colores, realicé estas ilustraciones, con la expresa indicacion de agregar la letra revoloteando por las figuras:

 

 

 

Aunque sea difícil este punto, no te desanimes nunca. Piensa que este trabajo es diferente a todos los otros, siempre recibirás los encargos más inesperados y las ideas más inusitadas, y en tus manos se gestarán los referentes de muchos nuevos ilustradores en el futuro. Nunca dejes de crecer visualmente, no te estanques, y cada encargo, por pequeño y sencillo sea el cliente, hazlo como si fuese tu trabajo más importante. Si este es tu sello, ten por seguro que tendrás clientes fieles y un trabajo del cual estarás orgulloso.

Hasta la próxima, y recuerden añadir La bitácora a su facebook, para recibir noticias y también participar de las encuestas! espero sus comentarios y saludos!!

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1 comentario

Publicado por en julio 3, 2011 en Ilustración

 

Una respuesta a “Un encargo de principio a fin

  1. paskuvan

    agosto 7, 2011 at 1:54 pm

    esta re buenisimo tu informacion, cuidatee

     

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